viernes, 16 de diciembre de 2016

Abrazar la vida y avanzar

Cuando una persona toma una decisión equivocada y decide instalarse cómodamente en ella, no hay nada que puedas hacer. Intenta pararte de cabeza, gritar de impotencia, rebelarte contra el mundo y enojarte si deseas, pero no funcionaría. Intenta convertirte en consejero profesional, invocar a todos los santos, encomendarle el asunto a la Virgencita de tu preferencia, hacer una peregrinación de rodillas o una cadena de oración, pero tampoco serviría.

En la vida hay dos tipos de situaciones: las que puedes y las que no puedes cambiar. La clave está en saber distinguir ambas y no estropear tu corazón en los vanos intentos de querer revertir aquello sobre lo que no tienes poder.

Por mucho tiempo estuve llena de fastidio y decepción. Cuestionaba todo y no entendía nada. No resistía la idea de saber que esta persona, quien  yo creía tan aguerrida, fuera incapaz de sacudirse y tirar para arriba.

Un día alguien me dijo que, por más dolorosa o molestosa que sea una cuestión, mientras antes asumiera que no tenía control alguno, antes dejaría de sufrir por ello y empezaría a ser libre. ¡Cuánta razón! Y esto aplica para todo tipo de problema, no solamente al que me motivó a escribir esta entrada en mi blog.

Cuando se presente un acontecimiento difícil, cualquiera que sea, en el ámbito que se te ocurra, debes saber discernir y obrar en consecuencia. Algunas veces podrás hacer algo, otras no. Tranquilo, no desesperes. Si no puedes cambiar algo, pon tu mejor actitud. De ti depende la forma en cómo lo afrontes.

No se trata de conformarse ya que quien se resigna, vive atascado. Se trata de aceptar, tolerar, abrazar la vida, quererla tal como es y avanzar. Esto no se consigue de la noche a la mañana, es todo un proceso. Yo por mi parte eso estoy haciendo... y sigo aprendiendo.


(Foto: frascodecitas.com)

viernes, 18 de noviembre de 2016

La costa a donde voy

 🍃

Entre pairos y derivas, 
por los mares de mi vida,
hoy me veo siempre bogando a ti.




Podría escribir tantas cosas, en este momento, pero prefiero simplemente compartirles esta poesía hecha canción. Ella habla por sí sola y explica mejor que yo lo que siento. Por siempre tendrá un lugar privilegiado en el playlist de mi vida.

miércoles, 12 de octubre de 2016

La tía Elena

Los sobrinos redefinen tu identidad y tu modo de ver al mundo. Son seres que nutren tu alma con los sentimientos más puros y hermosos. Basta un beso, un abrazo, una caricia, una sonrisa o una palabra suya para llenarte por completo de alegría.

Con ellos todo parece moverse a mayor velocidad y es que cuando vas calculando tu existencia a través de sus cambios constantes, te das cuenta lo rápido que pasa el tiempo. Un día estos chiquitos comienzan a caminar, al siguiente no dejan que los ayudes a comer y al otro, ya están inscritos en el jardín. ¡No quiero que crezcan! No mentira, la que no quiere ni crecer ni madurar soy yo.

Hace pocas semanas el Ratoncito Pérez visitó la casa de mi hermana y yo entré en crisis. Me cuesta aceptar que pronto dejarán de ser mis niños y que llegará el momento en que sus dientes de leche no serán nada más que parte de mis recuerdos. Sí, así de dramática soy a veces.

Descubrí este mundo mágico y secreto de las tías, un día como hoy, hace seis años y fue lo mejor que me pudo pasar. Desde la primera vez que sostuve a Matías entre mis brazos supe que mi vida iba a cambiar para siempre y así fue. Feliz, feliz, feliz cumpleaños mi pedacito de cielo. Te amo con locura. No sé qué te depare el futuro pero tengo fe de que todo irá bien.


(Foto: Elena Gutiérrez)

viernes, 2 de septiembre de 2016

Así comenzó mi luna de miel

Pasear en Roma, con el hombre de mi vida, me hizo recordar que precisamente ese era uno de los sueños locos que tenía cuando era pequeña.

Como toda niña, abrazaba muchas ideas cursis acerca del amor producto de un sinnúmero de películas y novelas románticas que lo único que hacían era alejarme de la realidad y dejarme con las ganas de armar la maleta.

El tiempo invariablemente pasó, muchos deseos de mi infancia quedaron empolvados, y  tuvieron que darse muchas situaciones antes de que el destino me sorprendiera de tan grata manera.

Uno puede imaginarse cómo es esta ciudad pero estar allí es otra cosa. Toda ella es historia pura, sientes que has viajado en el tiempo. Sus majestuosos monumentos y templos, sus edificaciones imperiales y sus gigantes plazas tienen un valor inconmesurable. Te dejan sin aliento. El centro de Roma es realmente un museo abierto para todo aquel que quiera conocerlo. Tiene la capacidad de enamorar a cualquiera.

Dos días no son suficientes para visitar todo, claro está, pero cada segundo valió la pena. La experiencia de estar en el Vaticano, pasar por la puerta santa de la Basílica de San Pedro, participar de la eucaristía en la tumba de San Juan Pablo II, rezar en la Capilla Sixtina, llegar al imponente Coliseo Romano (y orar por todos los que allí perecieron), recorrer la Plaza Venezia, conocer el balcón de Mussolini, lanzar una moneda en la Fontana di Trevi, utilizar el metro, probar la verdadera pasta italiana, saborear el clásico "gelato", ver estacionadas las famosas Vespa en las veredas, entre un montón de cosas más, no la cambio por nada.

Mientras caminaba por las calles de la «Città Eterna» de la mano de mi esposo, no podía estar más agradecida con el cielo. Sus ojos llenos de felicidad me decían lo mismo: 'Dios es bueno'.


(Foto: Elena Gutiérrez)

(Foto: Elena Gutiérrez)

"Necio es quien admira otras ciudades sin haber visto Roma." (Petrarca)


viernes, 27 de mayo de 2016

Una palabra muy inspiradora

Debo confesar que cuestiono mucho a la RAE —pienso que esta institución se vuelve cada día más alcahueta al admitir palabras que a mi criterio no son adecuadas— pero hace una semana me regaló un momento muy agradable. Gracias a la última edición del Diccionario de la Lengua Española, que encontré en el estudio de mi abuelo materno, tuve una linda experiencia al encontrarme con este término: serendipia.

Este descubrimiento fue totalmente imprevisto, yo andaba en busca de otra palabra. Pese a que ya la había escuchado y leído en ocasiones anteriores, no sabía a ciencia cierta lo que significaba. Al verla me di cuenta que, en ese instante, estaba teniendo mágicamente una serendipia con la palabra serendipia. Esta se define como la casualidad o el hallazgo favorable que se manifiesta en forma de sucesos fortuitos.

La serendipia se puede percibir de distintas formas. Yo la veo en ese billete de $10 encontrado en el lugar menos pensado. En aquel genial proyecto que nació mientras se planeaba algo distinto. En esa oportunidad que nos "cayó del cielo" y que tal vez, en el fondo, secretamente deseábamos. Es algo así como encontrar al amor de tu vida cuando pensabas que no existía. Es el "chiripazo" que nunca nos faltará, si tenemos la habilidad de ser receptivos a la casualidad y estar atentos a las señales. Tal como dijo Louis Pasteur: “En el campo de la observación, el azar sólo favorece a la mente preparada.”.

viernes, 1 de abril de 2016

Hay nombres


Hay nombres que, según la estación, refrescan como el agua o queman como el fuego.

Hay nombres que guardan momentos, emociones, risas, aventuras, fechorías y juegos.

Hay nombres que convierten en visible lo invisible, que transforman corazones.

Hay nombres que simplemente traspasan horizontes.

Hay nombres que al evocarlos, dibujan sonrisas y, al mismo tiempo, provocan melancolía.

Hay nombres que tienen el poder de echarte a volar, se vuelven música y poesía.

Hay nombres que desgarran por dentro.

Hay nombres que dan más suerte que cualquier amuleto.

Hay nombres que emanan luz cuando invaden las tinieblas.

Hay nombres que se convierten en soporte, certeza, bálsamo y fuerza.

Hay nombres que son rumbo y regreso; mar y también puerto.

Más allá de que si están escritos en la tierra o en el cielo, hay nombres que son anclas en este mundo incierto.



P.

                                                                                                     

viernes, 25 de marzo de 2016

Galápagos, un destino encantador

No es ninguna exageración el nombre de "Islas Encantadas",
la magia que se vive allí es única y real.

Hace exactamente un año tuve la oportunidad de conocer y disfrutar la increíble belleza de Galápagos. Desde el primer momento que puse un pie fuera del aeropuerto de San Cristóbal, se podía respirar aire puro. Mi querida amiga, y anfitriona, llegó a buscarme en su bicicleta todoterreno. Hubiera sido muy cómico ir en la parte de atrás, debido a mi equipaje y al poco espacio, así que optamos por irnos en taxi-camioneta.

Ni bien terminamos de acomodar las cosas en su apartamento, comenzó la aventura. No había tiempo que perder. Recorrimos los lugares que estaban relativamente cerca: La Lobería, Cerro Tijeretas, Punta Carola y Playa Mann. Fue una excursión divina. No hay nada como ver a las pequeñas aves tropicales escondidas dentro de las formaciones rocosas (para protegerse de las fragatas, según tengo entendido) o a los lobos marinos, tan acostumbrados a la presencia humana, posando ante las cámaras.


(Foto: Elena Gutiérrez)

El itinerario de la mañana siguiente era mucho más complejo y tenía que aventurarme sola, puesto que era lunes y mi amiga tenía trabajo. A última hora se animaron a acompañarme dos amigables turistas con las que compartí el día anterior. Fue preciso alquilar un carro y llevar muchas provisiones. Si sabes regatear, consigues a buen precio una persona que te traslade a cada lugar, te espere y luego te dirija hacia el siguiente punto previsto.

Comenzamos la jornada en la laguna El Junco (lugar que llama la atención por su magnífica vegetación e impresionante vista), luego fuimos a saludar a las tortugas de La Galapaguera y llegamos hasta Puerto Chino. Esta playa me cautivó con esa belleza que podría describir como celestial. También precisamente aquí pude apreciar muy de cerca a mi especie favorita: los piqueros de patas azules.

Al siguiente día salí al encuentro de unos amigos, quienes acababan de llegar a la isla. Con ellos me fui a Santa Cruz. Era algo que no estaba dentro de mis planes pero fue lo mejor que pudo pasar.


(Foto: Elena Gutiérrez)

Para movilizarnos utilizamos el servicio de barcos turísticos. Son pequeñas embarcaciones que parten todos los días desde que Puerto Baquerizo Moreno. El trayecto dura aproximadamente 3 horas y si no llevas pastillas para el mareo, puede que la pases fatal. El ticket de ida y vuelta no es tan barato pero vale la pena hacer ese gasto. En mi caso tenía hospedaje asegurado en ambas islas, gracias a las lindas amigas que me recibieron.

En Santa Cruz vivimos dos días súper maratónicos. Visitamos la reserva de tortugas gigantes "Rancho Primicias", exploramos la zona de Los Gemelos (estos son unos hundimientos de cráteres originados por una serie de erupciones cuando las islas aún estaban activas), fuimos a la maravillosa Laguna de las Ninfas y por supuesto a dos lugares que moría por conocer: Tortuga Bay y Las Grietas. ¡Me quedé fascinada con todo! No puedo explicar con palabras todo lo que sentí.


(Foto: Elena Gutiérrez)

Sinceramente, a pesar de saber a lo que iba, no imaginé que llegaría a caminar, caminar y caminar tanto. Al finalizar el viaje, prometí convertirme en una chica fitness para que distancias así no vuelvan a pasarme factura nunca más. Hoy, un año después, sigo igual de flaca y de floja. No he cambiado mi estilo de vida. Me duró un suspiro el compromiso.

Regresé a Guayaquil con el espíritu lleno de gratitud y el corazón feliz a más no poder. Como si fuera esto poco, en el aeropuerto me esperaba mi enamorado con una sonrisa gigante, un cartelito improvisado y muchos abrazos guardados.


viernes, 26 de febrero de 2016

"Full" decepcionada

Llegó el tan esperado 26 de febrero, Fuller House ya estaba en Netflix. Con toda la emoción me dispuse a verla y me llevé el chasco de mi vida. Bastó menos de un episodio para darme cuenta de lo mala que era.

Motivada por gratos recuerdos que me dejó la serie original, resolví darle una segunda oportunidad y la seguí viendo pero, al llegar a la mitad del segundo capítulo, me dije: NO MÁS. Ya no podía seguir negando lo evidente.

Tenía altas expectativas pero ninguna de ellas se cumplieron. Si bien algunas de las actuaciones dejan mucho que desear, mi opinión se basa estrictamente en el contenido. En el afán de agradar y obtener éxito, se explotó de forma exagerada el factor nostalgia; además resulta pesado ese intento de humor que, pese a todo el esfuerzo, no logra desarrollarse.

¿A quién se le ocurrió la idea de que Full House debía tener esa historia como secuela, y ser llevada a cabo de manera tan insulsa y poco original?

(Foto: Netflix)


lunes, 25 de enero de 2016

Con la sinceridad por delante

Enojarse con alguien es algo normal, el problema surge cuando reprimes esta emoción y no la exteriorizas. Es importante hablar. Ante alguna situación desagradable, muchos se quedan callados, quizás por miedo, timidez, comodidad, vergüenza o simplemente por evitar malos entendidos, y no se dan cuenta del daño que se están haciendo a sí mismos. 

Expresar lo que realmente se piensa, sin “pisar” al otro, no siempre resulta fácil. Tal vez sea penoso mucho más si hay un lazo fraterno con la persona en cuestión porque sientes que de seguro, pese a todo tu esfuerzo, no le va a gustar lo que le tengas que decir; no obstante, es necesario hacerlo en el momento oportuno. Y bueno, si fuiste muy crudo, es más fácil solucionar un problema por algo dicho sin tacto, que curarte de un resentimiento guardado por mucho tiempo. 

Algunas veces funciona el 'callar y dejar pasar' pero no siempre es bueno; no todos los casos son iguales. De nada sirve apostar por el silencio, si tu intención no es virar la página y avanzar. En el fondo, hay quienes creen, que su enojo está justificado y que mantenerlo guardado es un mecanismo efectivo para evitar algún roce futuro con la persona que la ofendió. ¡Qué grave error! 

Cuando sientas que debes decir algo, hazlo. Y si no te sientes preparado, no cometas el error de hacer como que todo está bien con esa persona para ver si así se te pasa. Eso tiene consecuencias fatales. Un día, te puede ocurrir lo de Juanita, que de súbito, con la mínima excusa, y sin que pudiera evitarlo, le escupió todo su veneno acumulado a esa persona que tanto quería.

Es importante hablar con la verdad desde el principio. Trae grandes beneficios: 

- Nos permite ver las cosas con claridad.

- Nos ayuda a tomar decisiones sensatas.


- Nos regala armonía y buena comunicación con nuestro entorno.

En definitiva, nos hace sentir livianos mientras fluimos por la vida como olas del mar.