viernes, 27 de mayo de 2016

Una palabra muy inspiradora

Debo confesar que cuestiono mucho a la RAE —pienso que esta institución se vuelve cada día más alcahueta al admitir palabras que a mi criterio no son adecuadas— pero hace una semana me regaló un momento muy agradable. Gracias a la última edición del Diccionario de la Lengua Española, que encontré en el estudio de mi abuelo materno, tuve una linda experiencia al encontrarme con este término: serendipia.

Este descubrimiento fue totalmente imprevisto, yo andaba en busca de otra palabra. Pese a que ya la había escuchado y leído en ocasiones anteriores, no sabía a ciencia cierta lo que significaba. Al verla me di cuenta que, en ese instante, estaba teniendo mágicamente una serendipia con la palabra serendipia. Esta se define como la casualidad o el hallazgo favorable que se manifiesta en forma de sucesos fortuitos.

La serendipia se puede percibir de distintas formas. Yo la veo en ese billete de $10 encontrado en el lugar menos pensado. En aquel genial proyecto que nació mientras se planeaba algo distinto. En esa oportunidad que nos "cayó del cielo" y que tal vez, en el fondo, secretamente deseábamos. Es algo así como encontrar al amor de tu vida cuando pensabas que no existía. Es el "chiripazo" que nunca nos faltará, si tenemos la habilidad de ser receptivos a la casualidad y estar atentos a las señales. Tal como dijo Louis Pasteur: “En el campo de la observación, el azar sólo favorece a la mente preparada.”.

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