Una de las formas más económicas de vender un producto/servicio es haciéndolo virtualmente. Hay buenas oportunidades de mercado en esta área. La desventaja es que la competitividad es altísima.
El mundo digital implica unirse en la web a miles que ofrecen lo mismo que tú. Por ello, para distinguirte del resto, no sólo bastará con tener una idea innovadora, o contar con la mejor calidad, debes comprometerte de corazón y brindar una atención cordial, respetuosa y personalizada.
Les contaré brevemente dos de mis últimas amargas experiencias al respecto:
- Hace un mes me puse en contacto con un fotógrafo para hacerle una oferta de trabajo. Después de conversarlo al detalle, me pidió el fin de semana para analizar la propuesta, asegurándome que el lunes me llamaría a confirmar. No se comunicó más.
- Otra situación similar la tuve la semana pasada con una diseñadora, que tiene una tienda online de materiales de caligrafía. Le escribí para hacerle un pedido, incluso dándole facilidades para la entrega, pero así mismo me quedé flotando en la nada.
Francamente pocas cosas me molestan más que ser mal atendida y con ambas situaciones me sentí peor que eso: insultada.
No es por jactarme pero me considero una excelente cliente. Procuro siempre expresar de manera clara y precisa lo que quiero. Soy amable y agradecida. Nunca pido rebajas y pago puntual.
Si quieres alcanzar el éxito en tu emprendimiento, el buen servicio al cliente NO ES OPCIONAL.