viernes, 26 de febrero de 2016

"Full" decepcionada

Llegó el tan esperado 26 de febrero, Fuller House ya estaba en Netflix. Con toda la emoción me dispuse a verla y me llevé el chasco de mi vida. Bastó menos de un episodio para darme cuenta de lo mala que era.

Motivada por gratos recuerdos que me dejó la serie original, resolví darle una segunda oportunidad y la seguí viendo pero, al llegar a la mitad del segundo capítulo, me dije: NO MÁS. Ya no podía seguir negando lo evidente.

Tenía altas expectativas pero ninguna de ellas se cumplieron. Si bien algunas de las actuaciones dejan mucho que desear, mi opinión se basa estrictamente en el contenido. En el afán de agradar y obtener éxito, se explotó de forma exagerada el factor nostalgia; además resulta pesado ese intento de humor que, pese a todo el esfuerzo, no logra desarrollarse.

¿A quién se le ocurrió la idea de que Full House debía tener esa historia como secuela, y ser llevada a cabo de manera tan insulsa y poco original?

(Foto: Netflix)