miércoles, 12 de octubre de 2016

La tía Elena

Los sobrinos redefinen tu identidad y tu modo de ver al mundo. Son seres que nutren tu alma con los sentimientos más puros y hermosos. Basta un beso, un abrazo, una caricia, una sonrisa o una palabra suya para llenarte por completo de alegría.

Con ellos todo parece moverse a mayor velocidad y es que cuando vas calculando tu existencia a través de sus cambios constantes, te das cuenta lo rápido que pasa el tiempo. Un día estos chiquitos comienzan a caminar, al siguiente no dejan que los ayudes a comer y al otro, ya están inscritos en el jardín. ¡No quiero que crezcan! No mentira, la que no quiere ni crecer ni madurar soy yo.

Hace pocas semanas el Ratoncito Pérez visitó la casa de mi hermana y yo entré en crisis. Me cuesta aceptar que pronto dejarán de ser mis niños y que llegará el momento en que sus dientes de leche no serán nada más que parte de mis recuerdos. Sí, así de dramática soy a veces.

Descubrí este mundo mágico y secreto de las tías, un día como hoy, hace seis años y fue lo mejor que me pudo pasar. Desde la primera vez que sostuve a Matías entre mis brazos supe que mi vida iba a cambiar para siempre y así fue. Feliz, feliz, feliz cumpleaños mi pedacito de cielo. Te amo con locura. No sé qué te depare el futuro pero tengo fe de que todo irá bien.


(Foto: Elena Gutiérrez)

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