Cuando una persona toma una decisión equivocada y decide instalarse cómodamente en ella, no hay nada que puedas hacer. Intenta pararte de cabeza, gritar de impotencia, rebelarte contra el mundo y enojarte si deseas, pero no funcionaría. Intenta convertirte en consejero profesional, invocar a todos los santos, encomendarle el asunto a la Virgencita de tu preferencia, hacer una peregrinación de rodillas o una cadena de oración, pero tampoco serviría.
En la vida hay dos tipos de situaciones: las que puedes y las que no puedes cambiar. La clave está en saber distinguir ambas y no estropear tu corazón en los vanos intentos de querer revertir aquello sobre lo que no tienes poder.
Por mucho tiempo estuve llena de fastidio y decepción. Cuestionaba todo y no entendía nada. No resistía la idea de saber que esta persona, quien yo creía tan aguerrida, fuera incapaz de sacudirse y tirar para arriba.
Un día alguien me dijo que, por más dolorosa o molestosa que sea una cuestión, mientras antes asumiera que no tenía control alguno, antes dejaría de sufrir por ello y empezaría a ser libre. ¡Cuánta razón! Y esto aplica para todo tipo de problema, no solamente al que me motivó a escribir esta entrada en mi blog.
Cuando se presente un acontecimiento difícil, cualquiera que sea, en el ámbito que se te ocurra, debes saber discernir y obrar en consecuencia. Algunas veces podrás hacer algo, otras no. Tranquilo, no desesperes. Si no puedes cambiar algo, pon tu mejor actitud. De ti depende la forma en cómo lo afrontes.
No se trata de conformarse ya que quien se resigna, vive atascado. Se trata de aceptar, tolerar, abrazar la vida, quererla tal como es y avanzar. Esto no se consigue de la noche a la mañana, es todo un proceso. Yo por mi parte eso estoy haciendo... y sigo aprendiendo.
En la vida hay dos tipos de situaciones: las que puedes y las que no puedes cambiar. La clave está en saber distinguir ambas y no estropear tu corazón en los vanos intentos de querer revertir aquello sobre lo que no tienes poder.
Por mucho tiempo estuve llena de fastidio y decepción. Cuestionaba todo y no entendía nada. No resistía la idea de saber que esta persona, quien yo creía tan aguerrida, fuera incapaz de sacudirse y tirar para arriba.
Un día alguien me dijo que, por más dolorosa o molestosa que sea una cuestión, mientras antes asumiera que no tenía control alguno, antes dejaría de sufrir por ello y empezaría a ser libre. ¡Cuánta razón! Y esto aplica para todo tipo de problema, no solamente al que me motivó a escribir esta entrada en mi blog.
Cuando se presente un acontecimiento difícil, cualquiera que sea, en el ámbito que se te ocurra, debes saber discernir y obrar en consecuencia. Algunas veces podrás hacer algo, otras no. Tranquilo, no desesperes. Si no puedes cambiar algo, pon tu mejor actitud. De ti depende la forma en cómo lo afrontes.
No se trata de conformarse ya que quien se resigna, vive atascado. Se trata de aceptar, tolerar, abrazar la vida, quererla tal como es y avanzar. Esto no se consigue de la noche a la mañana, es todo un proceso. Yo por mi parte eso estoy haciendo... y sigo aprendiendo.
![]() |
| (Foto: frascodecitas.com) |

No hay comentarios:
Publicar un comentario