viernes, 27 de mayo de 2016

Una palabra muy inspiradora

Debo confesar que cuestiono mucho a la RAE —pienso que esta institución se vuelve cada día más alcahueta al admitir palabras que a mi criterio no son adecuadas— pero hace una semana me regaló un momento muy agradable. Gracias a la última edición del Diccionario de la Lengua Española, que encontré en el estudio de mi abuelo materno, tuve una linda experiencia al encontrarme con este término: serendipia.

Este descubrimiento fue totalmente imprevisto, yo andaba en busca de otra palabra. Pese a que ya la había escuchado y leído en ocasiones anteriores, no sabía a ciencia cierta lo que significaba. Al verla me di cuenta que, en ese instante, estaba teniendo mágicamente una serendipia con la palabra serendipia. Esta se define como la casualidad o el hallazgo favorable que se manifiesta en forma de sucesos fortuitos.

La serendipia se puede percibir de distintas formas. Yo la veo en ese billete de $10 encontrado en el lugar menos pensado. En aquel genial proyecto que nació mientras se planeaba algo distinto. En esa oportunidad que nos "cayó del cielo" y que tal vez, en el fondo, secretamente deseábamos. Es algo así como encontrar al amor de tu vida cuando pensabas que no existía. Es el "chiripazo" que nunca nos faltará, si tenemos la habilidad de ser receptivos a la casualidad y estar atentos a las señales. Tal como dijo Louis Pasteur: “En el campo de la observación, el azar sólo favorece a la mente preparada.”.

viernes, 1 de abril de 2016

Hay nombres


Hay nombres que, según la estación, refrescan como el agua o queman como el fuego.

Hay nombres que guardan momentos, emociones, risas, aventuras, fechorías y juegos.

Hay nombres que convierten en visible lo invisible, que transforman corazones.

Hay nombres que simplemente traspasan horizontes.

Hay nombres que al evocarlos, dibujan sonrisas y, al mismo tiempo, provocan melancolía.

Hay nombres que tienen el poder de echarte a volar, se vuelven música y poesía.

Hay nombres que desgarran por dentro.

Hay nombres que dan más suerte que cualquier amuleto.

Hay nombres que emanan luz cuando invaden las tinieblas.

Hay nombres que se convierten en soporte, certeza, bálsamo y fuerza.

Hay nombres que son rumbo y regreso; mar y también puerto.

Más allá de que si están escritos en la tierra o en el cielo, hay nombres que son anclas en este mundo incierto.



P.

                                                                                                     

viernes, 25 de marzo de 2016

Galápagos, un destino encantador

No es ninguna exageración el nombre de "Islas Encantadas",
la magia que se vive allí es única y real.

Hace exactamente un año tuve la oportunidad de conocer y disfrutar la increíble belleza de Galápagos. Desde el primer momento que puse un pie fuera del aeropuerto de San Cristóbal, se podía respirar aire puro. Mi querida amiga, y anfitriona, llegó a buscarme en su bicicleta todoterreno. Hubiera sido muy cómico ir en la parte de atrás, debido a mi equipaje y al poco espacio, así que optamos por irnos en taxi-camioneta.

Ni bien terminamos de acomodar las cosas en su apartamento, comenzó la aventura. No había tiempo que perder. Recorrimos los lugares que estaban relativamente cerca: La Lobería, Cerro Tijeretas, Punta Carola y Playa Mann. Fue una excursión divina. No hay nada como ver a las pequeñas aves tropicales escondidas dentro de las formaciones rocosas (para protegerse de las fragatas, según tengo entendido) o a los lobos marinos, tan acostumbrados a la presencia humana, posando ante las cámaras.


(Foto: Elena Gutiérrez)

El itinerario de la mañana siguiente era mucho más complejo y tenía que aventurarme sola, puesto que era lunes y mi amiga tenía trabajo. A última hora se animaron a acompañarme dos amigables turistas con las que compartí el día anterior. Fue preciso alquilar un carro y llevar muchas provisiones. Si sabes regatear, consigues a buen precio una persona que te traslade a cada lugar, te espere y luego te dirija hacia el siguiente punto previsto.

Comenzamos la jornada en la laguna El Junco (lugar que llama la atención por su magnífica vegetación e impresionante vista), luego fuimos a saludar a las tortugas de La Galapaguera y llegamos hasta Puerto Chino. Esta playa me cautivó con esa belleza que podría describir como celestial. También precisamente aquí pude apreciar muy de cerca a mi especie favorita: los piqueros de patas azules.

Al siguiente día salí al encuentro de unos amigos, quienes acababan de llegar a la isla. Con ellos me fui a Santa Cruz. Era algo que no estaba dentro de mis planes pero fue lo mejor que pudo pasar.


(Foto: Elena Gutiérrez)

Para movilizarnos utilizamos el servicio de barcos turísticos. Son pequeñas embarcaciones que parten todos los días desde que Puerto Baquerizo Moreno. El trayecto dura aproximadamente 3 horas y si no llevas pastillas para el mareo, puede que la pases fatal. El ticket de ida y vuelta no es tan barato pero vale la pena hacer ese gasto. En mi caso tenía hospedaje asegurado en ambas islas, gracias a las lindas amigas que me recibieron.

En Santa Cruz vivimos dos días súper maratónicos. Visitamos la reserva de tortugas gigantes "Rancho Primicias", exploramos la zona de Los Gemelos (estos son unos hundimientos de cráteres originados por una serie de erupciones cuando las islas aún estaban activas), fuimos a la maravillosa Laguna de las Ninfas y por supuesto a dos lugares que moría por conocer: Tortuga Bay y Las Grietas. ¡Me quedé fascinada con todo! No puedo explicar con palabras todo lo que sentí.


(Foto: Elena Gutiérrez)

Sinceramente, a pesar de saber a lo que iba, no imaginé que llegaría a caminar, caminar y caminar tanto. Al finalizar el viaje, prometí convertirme en una chica fitness para que distancias así no vuelvan a pasarme factura nunca más. Hoy, un año después, sigo igual de flaca y de floja. No he cambiado mi estilo de vida. Me duró un suspiro el compromiso.

Regresé a Guayaquil con el espíritu lleno de gratitud y el corazón feliz a más no poder. Como si fuera esto poco, en el aeropuerto me esperaba mi enamorado con una sonrisa gigante, un cartelito improvisado y muchos abrazos guardados.